En las redes sociales, lo que se ha mostrado en los últimos días es sobre atletas de alto rendimiento consumiendo alrededor de 6.000 calorías por día, además de alimentos como leche cruda (no pasteurizada), hígado bovino, carnes y otros alimentos poco procesados. ¿Pero tiene sentido este patrón alimentario para cualquier persona?

La respuesta es no.

La alimentación de un atleta profesional debe ser analizada dentro del contexto de su entrenamiento, composición corporal, gasto energético y acompañamiento por un equipo multiprofesional. Copiar este tipo de dieta sin estas condiciones puede traer riesgos para la salud.

¿Por qué algunas personas necesitan consumir 6.000 calorías por día?

El gasto energético diario depende de diversos factores, entre ellos:

  • edad;
  • sexo;
  • altura;
  • peso;
  • cantidad de masa muscular;
  • metabolismo;
  • intensidad de la actividad física.

Un adulto sedentario normalmente necesita aproximadamente 2.000 a 2.500 calorías por día, aunque esta necesidad varía entre individuos.

Ya los atletas de élite pueden gastar miles de calorías diariamente debido a la combinación de:

  • varias horas de entrenamiento;
  • ejercicios de alta intensidad;
  • gran cantidad de masa muscular;
  • recuperación constante entre sesiones de entrenamiento.

En estas situaciones, consumir 5.000, 6.000 calorías o incluso más puede ser necesario solo para mantener el peso corporal, favorecer la recuperación muscular y sostener el desempeño deportivo.

Por lo tanto, una dieta extremadamente calórica no significa que sea más saludable. Simplemente atiende las necesidades específicas de ese organismo.

Hígado bovino: un alimento muy nutritivo, pero que exige equilibrio

El hígado bovino es considerado uno de los alimentos más ricos en nutrientes.

Proporciona grandes cantidades de:

  • vitamina A;
  • vitamina B12;
  • hierro;
  • cobre;
  • zinc;
  • proteínas de alta calidad.

Por otro lado, precisamente por poseer concentraciones muy elevadas de algunos nutrientes, su consumo excesivo puede causar problemas.

El exceso de vitamina A, por ejemplo, puede provocar intoxicación, especialmente cuando se ingiere con frecuencia y en grandes cantidades. Además, las personas con algunas enfermedades metabólicas o relacionadas con el hierro necesitan evaluación individual antes de aumentar el consumo de este alimento.

Así, el hígado puede formar parte de una alimentación saludable, pero normalmente no debe consumirse diariamente en grandes cantidades.

Leche cruda: natural no significa necesariamente más seguro

La leche cruda es aquella que no ha pasado por el proceso de pasteurización.

Aunque algunas personas crean que es más nutritiva, las principales evidencias científicas muestran que la pasteurización preserva prácticamente todo el valor nutricional de la leche y reduce significativamente el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.

La leche cruda puede contener microorganismos capaces de causar infecciones graves, como:

  • Salmonella;
  • Escherichia coli productora de toxina Shiga;
  • Campylobacter;
  • Listeria monocytogenes;
  • Brucella.

Estas infecciones pueden ser especialmente peligrosas para:

  • niños;
  • ancianos;
  • gestantes;
  • personas inmunodeprimidas.

Por este motivo, las principales autoridades de salud pública recomiendan el consumo de leche pasteurizada.

Alimentación saludable va mucho más allá de las calorías

Una alimentación equilibrada no depende solo de la cantidad de calorías ingeridas.

También es importante priorizar:

  • frutas;
  • verduras;
  • legumbres;
  • cereales integrales;
  • leguminosas;
  • proteínas de buena calidad;
  • grasas saludables.

Además, el exceso de alimentos ultraprocesados está asociado a mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas.

Sueño: uno de los pilares de la salud

Ninguna estrategia nutricional sustituye una buena noche de sueño.

Durante el sueño ocurren procesos fundamentales para:

  • recuperación muscular;
  • consolidación de la memoria;
  • equilibrio hormonal;
  • funcionamiento del sistema inmunológico;
  • control del apetito.

Los adultos deben buscar, en la mayoría de los casos, entre 7 y 9 horas de sueño por noche, manteniendo horarios regulares para dormir y despertar.

Dormir poco durante largos períodos aumenta el riesgo de hipertensión, obesidad, diabetes, ansiedad y enfermedades cardiovasculares.

Exposición al sol: importante, pero con seguridad

La luz solar participa en la producción de vitamina D en la piel, además de contribuir a la regulación del ritmo circadiano.

De forma general, se recomienda realizar exposición solar de manera segura, preferiblemente en los períodos de menor intensidad de la radiación ultravioleta, como a primera hora de la mañana o al final de la tarde, respetando siempre las características individuales de la piel, de la región donde vive la persona y las orientaciones de su médico.

La necesidad de exposición varía bastante conforme:

  • color de la piel;
  • latitud;
  • estación del año;
  • edad;
  • cantidad de piel expuesta.

No existe un tiempo único que sirva para todas las personas.

En los períodos de radiación intensa, especialmente entre aproximadamente las 10h y las 16h, debe adoptarse medidas de protección contra quemaduras y exceso de radiación ultravioleta.

Agua: la calidad también importa

La hidratación adecuada es esencial para prácticamente todas las funciones del organismo.

Siempre que sea posible, se recomienda consumir agua potable y tratada, proveniente de sistemas seguros de abastecimiento o sometida a filtración adecuada cuando sea necesario.

El agua contaminada puede transmitir diversas enfermedades infecciosas y parasitarias.

La cantidad ideal de agua varía conforme:

  • temperatura ambiente;
  • actividad física;
  • peso corporal;
  • estado de salud.

En la práctica, una buena estrategia es mantener ingesta regular de líquidos a lo largo del día y observar señales como sed intensa y orina muy oscura, que pueden indicar necesidad de mayor hidratación.

Ejercicio físico y alimentación caminan juntos

No existe dieta milagrosa.

Una alimentación adecuada debe acompañar el nivel de actividad física de la persona.

Quien realiza entrenamientos intensos y frecuentes naturalmente presenta mayor necesidad energética y proteica que alguien sedentario.

De la misma forma, aumentar drásticamente la ingesta calórica sin elevar el gasto energético tiende a favorecer ganancia de peso y aumento del riesgo de enfermedades metabólicas.

¿Qué concluye la ciencia?

Las dietas extremadamente calóricas pueden ser apropiadas para atletas de élite, pero no deben ser utilizadas como modelo para la población en general.

El hígado bovino puede ser un excelente alimento cuando se consume con equilibrio.

Ya la leche cruda continúa siendo desaconsejada por las principales recomendaciones internacionales debido al riesgo de infecciones alimentarias.

Por fin, la salud no depende de un único alimento o de una dieta específica. Resulta de la combinación de hábitos consistentes: alimentación equilibrada, práctica regular de actividad física, sueño de calidad, hidratación adecuada, exposición solar segura, control del estrés y acompañamiento médico cuando sea necesario.

⸻

Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye una consulta médica. Para una evaluación individualizada, procure atención con un médico.

Dra. Rebeca Soares Andrade CRM-GO 39335