Caso ilustrativo: Imagina una niña de 5 años que, en una mañana de verano, se despierta con fiebre y dolor en los músculos. En pocos días, las piernas dejan de responder y, poco después, la respiración comienza a fallar. Los médicos la colocan dentro de un gran cilindro de metal, que pasa a respirar por ella. La escena es ficticia, pero resume lo que sucedió con miles de niños reales durante las epidemias de poliomielitis del siglo 20.
Qué es el pulmón de acero
El pulmón de acero es un ventilador de presión negativa. Fue creado en 1927 por Philip Drinker y Louis Agassiz Shaw, en la Universidad Harvard, y perfeccionado pocos años después por John Haven Emerson.
El funcionamiento es diferente al que la mayoría de las personas imagina cuando piensa en un "aparato para respirar". El paciente queda acostado dentro de un cilindro metálico hermético, con solo la cabeza hacia afuera, sujeta por un anillo de goma que sella el cuello. Un sistema de bombas varía la presión dentro del cilindro. Cuando la presión baja, el tórax se expande y el aire entra en los pulmones. Cuando la presión sube, el tórax se retrae y el aire sale. Es decir, la máquina no empuja aire hacia dentro del paciente. Recrea, de afuera hacia adentro, el movimiento natural de la respiración.
Por qué esta era la opción: qué enfermedades llevaban a esta necesidad
El pulmón de acero no trataba la enfermedad en sí. Sostenía la respiración mientras los músculos responsables de este movimiento estaban paralizados. La causa más asociada al aparato es la poliomielitis, una infección viral que puede atacar las neuronas motoras de la médula espinal y comprometer el diafragma y los músculos del tórax.
Pero la poliomielitis no era la única indicación. Cualquier condición capaz de debilitar la musculatura respiratoria sin lesionar directamente el pulmón podía llevar a esta necesidad, entre ellas:
- Síndrome de Guillain-Barré, enfermedad autoinmune que puede causar debilidad muscular progresiva y afectar aproximadamente a una cuarta parte de los pacientes al punto de exigir soporte ventilatorio
- Miastenia gravis, que compromete la transmisión entre el nervio y el músculo
- Botulismo, intoxicación que bloquea las señales nerviosas hacia los músculos
- Lesiones de la médula espinal, especialmente las más altas, próximas al cuello
- Tétanos, que puede generar espasmos y comprometer la respiración
En todos esos casos, el pulmón en sí funciona normalmente. El problema está en la "bomba" que mueve el aire, es decir, en los músculos y en los nervios que los controlan.
Cómo era la rutina de quién dependía del aparato
Durante las epidemias de polio de los años 1930 a 1950, los hospitales tenían salas enteras de pulmones de acero, y muchos pacientes pasaban semanas o meses dentro de ellos hasta recuperar la fuerza suficiente para respirar solos. Una parte, sin embargo, nunca recuperó esa fuerza y pasó a depender de la máquina de forma permanente, durmiendo dentro de ella todas las noches el resto de la vida.
Por qué el pulmón de acero cayó en desuso
Dos avances cambiaron este escenario. El primero fue la vacuna contra la poliomielitis, disponibilizada a partir de 1955, que redujo drásticamente el número de nuevos casos y, con ello, la causa principal que llevaba al uso del aparato. El segundo fue el desarrollo de los ventiladores mecánicos modernos, que funcionan con el principio opuesto: en lugar de variar la presión alrededor del cuerpo, empujan aire directamente hacia los pulmones a través de un tubo, en la tráquea. Estos aparatos son más pequeños, más precisos y permiten cuidar a pacientes con diferentes grados de gravedad, lo que los convirtió en el estándar de la medicina intensiva a partir de la segunda mitad del siglo 20.
El fin de una era
En 2026, el pulmón de acero dejó de tener cualquier usuario conocido. Paul Alexander, que dependía del aparato desde los años 1950 por causa de la polio, murió en marzo de 2024. Martha Lillard, que contrajo la enfermedad a los 5 años, en 1953, y pasó más de siete décadas usando la máquina, murió el 26 de junio de 2026, a los 78 años, por complicaciones del síndrome pospolio y covid prolongado. Con su muerte, se cerró, en la práctica, el capítulo del uso continuo del pulmón de acero en Estados Unidos, y no hay constancia de un uso equivalente en otros países actualmente.
¿La ventilación por presión negativa se sigue usando hoy?
De forma bastante limitada. Existen versiones simplificadas y portátiles del mismo principio, como los ventiladores tipo coraza (una especie de "concha" rígida que cubre solo el tórax) y los ventiladores de chaleco. Aparecen ocasionalmente en la literatura médica para el tratamiento domiciliario de insuficiencia respiratoria crónica, especialmente en enfermedades neuromusculares, pero su uso hoy se considera experimental y restringido a situaciones muy específicas, sin el mismo volumen de evidencia científica acumulada por los métodos que los reemplazaron.
Lo que la ciencia recomienda hoy
Para personas con insuficiencia respiratoria de causa neuromuscular, similar a la que antes exigía el pulmón de acero, las directrices actuales priorizan la ventilación no invasiva con presión positiva, realizada por máscara facial o nasal conectada a un aparato externo, sin necesidad de tubo o cirugía. Este enfoque cuenta con respaldo en diversos estudios, es más confortable, permite que el paciente hable, coma y duerma con más naturalidad, y por ello suele ser la primera opción siempre que la condición clínica lo permite. Cuando la ventilación no invasiva no es suficiente o el paciente no la tolera, la alternativa es la ventilación invasiva mediante traqueostomía, indicada de forma más criterios ya que implica mayor riesgo de infección y de acumulación de secreciones.
Así, aunque el pulmón de acero fue decisivo en su época y ocupa un lugar simbólico en la historia de la medicina respiratoria, la práctica clínica de hoy se apoya en tecnologías más seguras y en evidencias mucho más robustas que las disponibles hace un siglo.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye consulta, diagnóstico o tratamiento por un profesional de la salud. En caso de dudas sobre síntomas respiratorios o enfermedades neuromusculares, busque orientación médica.
Dra. Rebeca Soares Andrade CRM - GO 39335