Marina tenía 24 años cuando percibió, por primera vez, un bulto dolorido debajo del brazo. Dolió durante algunos días, le molestó para levantar el brazo, y después desapareció solo. Ella ni le dio mucha importancia: creyó que fuera un pelo encarnado o una "inflamación ganglionar" por causa del calor. Semanas después, el bulto volvió. En el mismo lugar. Y, esta vez, trajo compañía: otro nódulo, un poco más adelante, también dolorido. Con el tiempo, algunos llegaron a abrirse y liberar un poco de secreción. Fue solo cuando las marcas comenzaron a acumularse en la piel, y la rutina se convirtió en un ciclo de "se inflama, molesta, mejora, vuelve", que Marina buscó un dermatólogo y oyó, por primera vez, el nombre de su condición: hidradenitis supurativa.
"Los datos y el caso clínico citados en este artículo son ficticios y tienen un fin meramente ilustrativo, sirviendo para facilitar la comprensión del tema abordado."
¿Qué es la hidradenitis supurativa?
La hidradenitis supurativa es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Suele aparecer después de la pubertad y es más común en mujeres. Las regiones preferidas son aquellas donde la piel tiene pliegues y rozan unos con otros: axilas, debajo de las mamas, ingle, región genital y glúteos. No es coincidencia: estas áreas concentran un tipo específico de glándula, la sudorípara apócrina, y durante mucho tiempo los médicos creyeron que la enfermedad era una infección o inflamación de estas glándulas.
Hoy la comprensión ha cambiado. La ciencia señala que el problema comienza, en realidad, en los folículos pilosos de estas regiones, que se inflaman y desencadenan todo el proceso. Las causas exactas aún no están totalmente esclarecidas, pero la hidradenitis se considera una enfermedad autoinlamatoria: el cuerpo monta una respuesta de defensa exagerada, que acaba agrediendo la propia piel. También existe una tendencia familiar (es decir, puede haber casos parecidos entre parientes) y una asociación conocida con el tabaquismo y otras alteraciones de la salud.
Cómo se manifiesta la enfermedad
El síntoma más característico son nódulos, popularmente llamados "bultos", dolorosos e inflamados, que pueden evolucionar hacia apertura y drenaje de pus. La parte más frustrante para quien convive con la enfermedad es el patrón de recidiva: la misma lesión puede inflamarse, mejorar, e inflamarse de nuevo en el mismo lugar, varias veces. Con el paso del tiempo, lesiones nuevas surgen al lado de las antiguas, y sobre las más viejas quedan cicatrices.
Además del dolor, el drenaje constante de pus puede causar olor incómodo y manchar ropa, lo que impacta bastante la autoestima y la vida social. Las cicatrices, cuando extensas, pueden incluso limitar el movimiento de brazos y muslos. En casos raros, lesiones muy antiguas y persistentemente inflamadas pueden, a lo largo de los años, favorecer la aparición de neoplasias malignas, lo que refuerza la importancia del seguimiento médico continuo.
¿Tiene tratamiento?
Sí, y las opciones varían bastante de acuerdo con la gravedad de cada caso. Un médico puede indicar, aisladamente o en combinación:
- Tratamientos tópicos, como antisépticos (por ejemplo, clorhexidina), antibióticos de uso local y resorcina, que ayudan a controlar la inflamación y las infecciones bacterianas.
- Medicamentos sistémicos, incluyendo antibióticos orales, inmunosupresores y, en algunos casos, anticonceptivos hormonales o metformina, que auxiliar en el control inflamatorio.
- Inyecciones de corticosteroide aplicadas directamente en las áreas afectadas, para reducir inflamación y dolor.
- Láser, que ayuda a reducir los pelos de la región y, con esto, disminuye la inflamación y la formación de nuevos abscesos.
- Cirugía, reservada para casos graves o persistentes, pudiendo involucrar drenaje de abscesos, remoción de tejido cicatricial o incluso de las glándulas afectadas.
- Terapias biológicas, como inhibidores del TNF-alfa y anti-interleucinas, indicadas para casos graves que no responden bien a otros enfoques.
- Analgésicos potentes, cuando el dolor es muy intenso.
Además de estos tratamientos, algunos cuidados en el día a día marcan una diferencia real: mantener el área limpia y seca, evitar ropa ajustada que cause fricción y, siempre que sea posible, dejar de fumar, ya que el cigarrillo es uno de los factores que más empeoran el cuadro. El seguimiento con un dermatólogo es esencial para ajustar el plan de tratamiento a la realidad de cada persona.
¿Se puede prevenir?
Algunos hábitos parecen marcar diferencia en la frecuencia e intensidad de las crisis. Estudios relacionan la hidradenitis supurativa con la obesidad y el tabaquismo, e hay indicios de que una dieta rica en carbohidratos, azúcares y grasa animal también puede agravar el cuadro. Por eso, mantener un peso saludable y no fumar son medidas importantes. Evitar ropa ajustada y el sudor excesivo en las áreas más afectadas también ayuda. Algunos reportes aún sugieren que la depilación definitiva con láser, justamente porque afecta al folículo piloso (punto de partida de la inflamación), puede traer beneficio.
¿La hidradenitis supurativa tiene cura? No existe una cura definitiva, pero es una enfermedad controlable. Con el tratamiento correcto, muchas personas consiguen reducir bastante la frecuencia e intensidad de las crisis.
¿Es una enfermedad contagiosa?
No. A pesar de involucrar pus y, a veces, olor desagradable, la hidradenitis no es una infección que se transmite de persona a persona.
¿Es falta de higiene?
No. Este es uno de los mayores mitos sobre la enfermedad. La causa está ligada a la inflamación de los folículos pilosos y a factores genéticos e inmunológicos, no a la falta de limpieza.
¿Solo las mujeres tienen hidradenitis supurativa?
No, los hombres también pueden desarrollar la enfermedad, pero es más frecuente en mujeres, especialmente después de la pubertad.
¿Siempre es necesario operar?
No. La cirugía suele indicarse para casos más graves o que no responden a otros tratamientos. Muchos pacientes consiguen buen control solo con medicación y cambios de hábito.
¿Realmente fumar empeora la enfermedad?
Sí, el tabaquismo está entre los factores más asociados al agravamiento de la hidradenitis supurativa, y dejar de fumar suele traer una mejoría perceptible.
¿Puede convertirse en cáncer?
Es raro, pero lesiones muy antiguas y persistentemente inflamadas pueden, en situaciones excepcionales, favorecer la aparición de tumores malignos en la región. Esto refuerza la importancia del seguimiento médico regular.
Este contenido tiene carácter educativo y no sustituye una consulta médica. Cada caso debe ser evaluado individualmente por un dermatólogo, que podrá indicar el diagnóstico y el tratamiento más adecuados.
Dra. Rebeca Soares Andrade
CRM - GO 39335