Despierta siempre a la misma hora durante la madrugada es una queja bastante común, y, en la mayoría de las veces tiene explicación fisiológica.

Durante el sueño, nuestro organismo pasa por ciclos que se repiten a lo largo de la noche, alternando fases más profundas y más ligeras. Es justamente en las fases más ligeras que el despertar ocurre con más facilidad. Con esos ciclos en duración relativamente predecible, muchas personas acaban despertando en horarios similares todas las noches.

Otro factor importante es el llamado ritmo circadiano que funciona como un "reloj biológico". Él regula la liberación de hormonas, como cortisol y comienza a subir en las primeras horas de la mañana en algunas personas, ese aumento puede ocurrir un poco más temprano, favoreciendo el despertar aún en la madrugada.

Cuestiones como estrés ansiedad y hasta hábitos antes de dormir también influyen. El cerebro puede permanecer en estado de alerta lo que facilita despertar a la misma hora repetidamente. Además, consumo de alcohol, cafeína el uso de pantallas por la noche puede fragmentar el sueño.

En la mayoría de los casos, esto no indica una enfermedad. Sin embargo si el despertar frecuente viniera acompañado de dificultad para volver a dormir, cansancio durante el día o persistir por semanas es importante buscar evaluación médica para investigar posibles trastornos del sueño.

Desde el punto de vista clínico, algunos signos ayudan a diferenciar un despertar ocasional de un posible trastorno del sueño que merezca evaluación más detallada.

Los principales puntos es la frecuencia. Despertar a la misma hora por varios días seguidos, especialmente por semanas, llama más atención que episodios aislados también relevante observar si hay dificultad para volver a dormir después del despertar.

Otro signo importante es el impacto durante el día. Somnolencia excesiva cansancio persistente e inestabilidad dificultad de concentración o caída de rendimiento puede indicar que el sueño no está siendo reparador.

Síntomas asociados también deben ser considerados. Ronquido alto, pausas en la respiración durante el sueño (observadas por otra persona), sensación de sofocación al despertar, sudoración nocturna, dolor en el pecho palpitaciones, acidez pueden apuntar a condiciones específicas como la apnea del sueño o reflujo.

Alteraciones emocionales, como ansiedad elevada o pensamientos recurrentes al despertar, también son relevantes, pues pueden estar relacionadas al insomnio de mantenimiento.

Por fin, el uso de sustancias y medicamentos debe ser observado. Como consumo de cafeína por la noche, alcohol, nicotina o ciertos medicamentos puede interferir directamente en la calidad del sueño.

Ante esos signos, la orientación es buscar evaluación médica, especialmente si los síntomas fueran persistentes o estuvieran afectando la rutina diaria.

Dra. Rebeca Soares Andrade CRM- GO 39335