Marina, 34 años, comenzó a usar un antidepresivo hace tres meses por indicación médica. Se sentía mucho mejor, más animada, durmiendo bien. Pero, con la llegada de los días más calurosos, notó algo extraño: sudaba mucho más de lo normal, sentía mareos al salir al sol y, en un día especialmente caluroso, casi se desmaya al volver de una caminata que siempre había hecho sin problema alguno. Ella se quedó con una duda que mucha gente tiene y pocos médicos comentan: ¿será que el antidepresivo tiene algo que ver con esto?

La respuesta es sí y vale la pena entender por qué.

Qué tiene que ver el calor con el cerebro

Quien regula la temperatura de nuestro cuerpo es una estructura pequeña, allá en el medio del cerebro, llamada hipotálamo. Es ella la que "decide" cuándo el cuerpo necesita sudar para enfriarse, cuándo necesita sentir sed para reponer líquido, y cuándo necesita dilatar los vasos sanguíneos de la piel para perder calor.

El problema es que varios antidepresivos actúan exactamente en los neurotransmisores que pasan por esa región. O sea: el mismo mecanismo que ayuda a regular el humor también puede, en algún grado, interferir en la forma como el cuerpo lidia con temperaturas altas.

Qué antidepresivos merecen más atención

Tricíclicos son la clase con evidencia más consistente sobre este efecto. Algunos ejemplos: amitriptilina, nortriptilina e imipramina. Tienen acción anticolinérgica, lo que reduce la producción de sudor y el sudor es el principal mecanismo del cuerpo para perder calor. Además, pueden disminuir la sensación de sed, haciendo que la persona se hidrate menos sin darse cuenta.

Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), como la venlafaxina y la desvenlafaxina, están asociados a aumento de sudoración, lo que parece lo opuesto del problema anterior, pero también trae riesgo: sudor excesivo sin reposición adecuada de líquido puede llevar a la deshidratación y, en casos raros, a una caída peligrosa del sodio en la sangre, riesgo que se intensifica precisamente en días calurosos.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) — fluoxetina, sertralina, escitalopram, paroxetina, son los más usados actualmente. La relación de ellos con la termorregulación aún es menos estudiada y menos comprendida que la de los tricíclicos, pero algunos reportes clínicos e investigadores señalan que también pueden interferir, aunque sea de forma más discreta.

¿Esto significa que el remedio "deja de funcionar" en el calor?

No. El calor no reduce el efecto terapéutico del antidepresivo sobre el humor. Lo que puede suceder es que el organismo tenga más dificultad en enfriarse, lo que aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y, en casos extremos, insolación, una condición grave que puede requerir atención de urgencia.

Por eso, interrumpir la medicación por cuenta propia pensando en "evitar este problema" no es la solución y puede traer perjuicios mayores para el tratamiento. El camino es ajustar los cuidados con hidratación y exposición al sol, siempre en conversación con quien acompaña el tratamiento.

Señales de alerta para estar atento

  • Sudor excesivo fuera de lo normal o, al contrario, ausencia de sudor incluso con mucho calor
  • Mareos, dolor de cabeza, cansancio inusual
  • Palpitaciones o caída de presión
  • Confusión mental, náusea o vómitos en días muy calurosos

Si alguna de estas señales aparece, principalmente durante exposición al calor o actividad física al sol, buscar sombra, hidratarse y procurar atención médica es el paso más seguro.

Qué hacer en la práctica

  • Mantener la hidratación constante, no solo cuando sienta sed
  • Evitar exposición prolongada al sol en los horarios más calurosos
  • Redoblar la atención en días de calor extremo, especialmente en actividades físicas al aire libre
  • Conversar abiertamente con quien prescribió el antidepresivo sobre cualquier síntoma nuevo relacionado con el calor
  • Nunca ajustar dosis o parar la medicación por cuenta propia

Una palabra sobre la ciencia aquí

Es importante ser honesta: para los tricíclicos, la evidencia sobre el impacto en la regulación de la temperatura del cuerpo está bien establecida. Ya para los ISRS, los más usados hoy en día, la relación aún está siendo estudiada y no es totalmente comprendida por la ciencia. Esto no invalida la preocupación, solo refuerza que el cuidado y el buen sentido valen más que la alarma.


Este contenido tiene carácter exclusivamente educativo y no sustituye consulta médica individualizada. Cada persona reacciona de forma diferente a las medicaciones, y solo un profesional que conoce su historial puede orientar sobre ajustes de tratamiento. En caso de síntomas relacionados con el calor durante el uso de antidepresivos, busque orientación médica.

Dra. Rebeca Soares Andrade CRM - GO 39335